viernes, 16 de febrero de 2018

¡Qué decepción, solo era un sueño!


     
“Se vivía con fe y esperanza. Si temores ni miedos. La gente había cambiado de actitud y conducta de cara al porvenir. La cultura del facilismo, la del pesimismo y la del cobro de comisiones por el servicio público fue superada por la decencia y una nueva conciencia nacional donde los intereses colectivos estaban por encima de los particulares y grupales.

Los venezolanos entendieron al fin sus derechos, deberes y obligaciones ciudadanos con la patria. Se dieron cuenta de la importancia del voto; el cual ahora se ejercía mayoritariamente con responsabilidad para elegir a los mejores y probos a los cargos públicos.

Los malversadores de fondos de la nación casi no existían, los osados recibían la pena máxima de castigo; además se les confiscaban los bienes mal habidos. Funcionaba el estado de derecho con autonomía, equilibrio e independencia.

El parlamento entendió su razón de ser. Legislaba oportunamente para aprobar reformas y nuevas leyes necesarias para facilitar los cambios y desafíos estructurales de la política y de la economía dentro del contexto global del mundo de hoy.

Los tribunales atendían las demandas y resolvían los casos con celeridad y transparencia, garantizando por sobre todas las cosas la justicia sin distinción de clase, raza y credo.

Los valores morales y éticos, la solidaridad con la verdad, las ideas y los proyectos de bien común, caracterizaban las relaciones humanas, gremiales e institucionales. Los conflictos se dirimían en su mayoría con mucho diálogo, madurez y consenso.

La educación y la capacitación para el trabajo se convirtieron era el sostén clave de la productividad, del desarrollo de las ciencias y las nuevas tecnologías. Proliferó el trabajo decente. Las familias se reunificaron con el regreso de los que se habían ido a otros países en búsqueda de mejores condiciones y calidad de vida.

El crecimiento humano, material y espiritual era una realidad.  El ingreso per cápita estaba entre los más altos de América y del mundo; la inflación se había reducido a un dígito muy bajo, la moneda recuperó el poder adquisitivo como nunca antes.

Los servicios públicos competían con los privados en calidad y eficiencia. El orden, la disciplina y el respeto al derecho ajeno, formaba parte de una nueva cultura de vida país. Se recuperó la credibilidad y confianza en las instituciones, los líderes y los partidos.

El sacrificio, el esfuerzo, la voluntad de logros, el emprendimiento y la innovación en libertad de los venezolanos, trajo como resultado: Prosperidad, Seguridad y Bienestar social. La misión de todo Estado democrático, juicioso, inteligente y noble”...eran las cinco y media de la mañana cuando desperté y me di cuenta de que lo vivido había sido un sueño…

@renenunez51                               Instagram nuñezrodriguezrenejesus  elportachueloderene.blogspot.com (edición 1433)

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