lunes, 17 de septiembre de 2018

¡Consejo político de sabios!







Desde que llego al poder en los hombros de la democracia, el régimen de turno no ha dejado de hacer, a lo que vinieron, al desmantelamiento de la institucionalidad democrática para imponer su sistema; cosa que han estado logrando, aunque usted no lo crea por la pasividad y comportamiento de las fuerzas políticas opositoras.

Así tomaron bajo control absoluto el poder militar, el poder judicial, el poder electoral, crearon otro poder legislativo (ANC) con plenos poderes para desactiva al legítimo, la AN. Lo mismo hicieron con las empresas del Estado y la administración pública en general, el poder electoral y el banco central.

En lo político se dedicaron con éxito a la fracturación y sectorización de la Oposición; disuadiéndola a renunciar al instrumento estratégico y determinante más importante en una democracia como lo es el voto. Con ello, no solo potenciaron la abstención sino también el descredito, la perdida de fe y credibilidad hacia su dirigencia y a las instituciones por parte de la inmensa mayoría de la población.

Son unos tipos alérgicos a las libertades, a los derechos humanos con una astucia impresionante de supervivencia. Capaces de hacer cualquier cosa con tal de preservar el poder y proteger sus inmensos negocios y fortunas. Unos especialistas del engaño y mentiras; unos auténticos encantadores de expectativas de bienestar que nunca cumplirán.

Por el lado de la Oposición, la luz no termina de aparecer y brillar para una vez por todas reconocer las fortalezas y debilidades del régimen. Han estado más preocupado cada grupo en tomar el protagonismo de la lucha de la resistencia, en vez de crear y consolidar una fuerza de coalición coherente y única para ir dando respuestas y aprovechando los espacios y las oportunidades que el autoritarismo revolucionario va dejando.

Insisto en el tema porque no es la primera vez que lo he tratado: frente a una dictadura política, se requiere como lo han requerido a la luz de la historia de la humanidad otros pueblos, de un consejo de sabios que no están pensando en poder o gobierno sino en lograr la transición de un gobierno autoritario a uno democrático funcional.

Este selecto y distinguido grupo, obraría como el órgano central de la planificación estratégica de las acciones de la Oposición y, obviamente, también como coordinador de todas las actividades de la sociedad civil y demás organizaciones y movimientos sociales que se vayan sumando a la lucha. Seria ese consejo de sabios los que decidirían, por ejemplo, si hay que salir a votar o no en la próxima convocatoria del gobierno del referendo aprobatorio de la nueva constitución socialista.

Lo que no se puede seguir haciendo es el trabajo de la Oposición de manera desorganizada, desunida y enemistada; cuyos resultados se vieron reflejados en las pasadas elecciones presidenciales y de: gobernadores, alcaldes, diputados y, seguramente se repita en las de concejales este diciembre.

Con una organización de naturaleza sabia, el financiamiento se podría lograr de la comunidad nacional en el exilio. Además, el apoyo de la internacional sería más efectiva y práctica.

Las reformas deben venir desde adentro, hechas por los mismos venezolanos con mucha seriedad, equilibrio y responsabilidad. Eso sí, recuperar la democracia es un primer paso para la normalización, el progreso y desarrollo humano-democrático. Desechando sin reserva alguna el populismo de cualquier extremo. Con un plan de la nación centrado en los ciudadanos y considerando el trabajo como el motor del desarrollo nacional con libertad plena. (Edición 1460).

Internacionalista. @renenunez51
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martes, 11 de septiembre de 2018

Emigración con lealtad a la Patria





La emigración es un derecho natural tan importante como el de las libertades, el derecho a la vida, el de la seguridad individual y colectiva. Cuando estos derechos, el Estado o gobierno de turno no son capaces de garantizarlo a sus nacionales, cualquier ciudadano tiene la protestad humana de tomar la decisión de establecerse en un lugar distinto al de origen o en el que se había estado anteriormente.

Las primeras movilizaciones que se recuerdan en la historia de la humanidad fueron las de los pueblos nómadas, huyendo de los lugares que mantenían un clima cálido debido al gran descenso de temperaturas que desencadenó la era del hielo. En esa época, también privaron necesidades de alimentación, trasladándose a aquellas áreas que les permitiera satisfacerla con la caza y pesca.

Desde entonces, los flujos migratorios en el mundo no han cesado; ya no solo por razones naturales o ambientales sino por otras, indignas, creadas por los seres humanos como las guerras, la persecución política, étnica o religiosa, la perdida de condiciones de vida a nivel de educación, trabajo, salud y seguridad.

Venezuela hasta hace más de dos décadas, fue un país muy bien visto y confiable para la emigración de otros habitantes de países vecinos y lejanos con problemas políticos, económicos y sociales muy serios; como los que hoy en día padecen los venezolanos.

Con la llegada al poder de los que hoy continúan dirigiendo los destinos de la nación en contra de la voluntad de las mayorías, la situación-país ha cambiado radicalmente; pues en los últimos anos, se ha pasado de ser un país receptor de migrantes a uno de emigración constante. Un éxodo masivo sin precedentes en la historia latinoamericana y del mundo; se estima que más de 5 millones de venezolanos habrían emigrado a otras naciones en salvaguarda de sus vidas y en la búsqueda de prosperidad, seguridad, bienestar y libertad.

No obstante, preocupa que una minoría si se quiere irresponsable, se atreven a tildar a quienes decidieron salir del país de cobardes o traidores a la patria. Permítame decirles compatriotas, injustos: quienes se fueron y los que están por irse, en su mayoría, son jóvenes talentosos, deseosos de progreso y desarrollo. Con claridad de misión y compromiso tanto con su familia como el de la patria. Un esfuerzo de sobrevivencia en un territorio ajeno a sus costumbres, a su idioma, a su cultura, donde tienen que batallar muy duro para conseguir empleo y mantener a los suyos y al resto de la familia que no pudieron acompañarlos. Venezolanos viviendo con fe en su exilio forzoso y temporal, por encima de todo con lealtad a Dios y a toda su gente que sufre y no tiene como defenderse y hacer lo mismo. Venezolanos distinguidos en el extranjero por su conocimiento y trabajo, por su constancia y superación; preparándose para el cambio cultural que se nos avecina y donde juntos habremos de encontrarnos en la construcción de la nueva Venezuela. 
(Edición 1459).Internacionalista. @renenunez51
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jueves, 30 de agosto de 2018

Se anda por el camino equivocado…



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Hay que llamar y ver las cosas; tal cual, como nos han venido ocurriendo a los venezolanos en estos últimos tiempos de extremado sufrimiento humano-social-país.

La verdad de las verdades, el pueblo ha sido objeto de un vil engaño. Un engaño planificado a cambio de mejorarle la realidad social y empoderarlo de poder para tomar sus propias decisiones de vida. Una ilusión que resulto un total fraude político.

Los mentores, muy bien asesorados por expertos en engaños similares, resultaron unos lobos vestidos de ovejas y ovejos. Nunca se anunciaron ni anunciaron las intenciones para atraer y atrapar a los necesitados con sus dedos desgarradores. Como en efecto ocurrió.

Como salir de esta red con una población atrapada sin salida. Es el clamor popular. Justo he de reconocer que ha faltado la luz iluminadora de razones y verdades para convertirla en poderosa fuerza capaz de levantar el disfraz del engaño, del fraude social. ¡Alerta! Los fariseos operan y se nutren en la oscuridad; a la espera de que las victimas permanezcan enredada bajo su dominio.

La luz que se necesita debe ser tan poderosa para penetrar la oscuridad y develar todas sus maquinaciones e intenciones perversas. El primer paso es reconocerlos bien, sin olvidarnos que Satanás se disfrazó como ángel de la luz. (Edición 1458).

Internacionalista. @renenunez51
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sábado, 25 de agosto de 2018

¡Basta de país subdesarrollado!





Diría mi mamá, este país  no tiene pie ni cabeza. Con tanta riqueza material y humana de la cual como sociedad nos hemos alabado siempre, se nos ha hecho esquivo su transformación en progreso y desarrollo humano integral.
Hoy, quiero insistir de nuevo en los factores claves que necesitamos reconocer y aplicar para superar los complejos y prejuicios políticos, económicos y sociales que arrastramos desde la colonia y que nos impiden avanzar con dignidad, libertad e inteligencia por la vía correcta, decente, próspera y segura.
Sin crecimiento económico (PBI: capital y trabajo) no se puede prosperar y eso es lo que el régimen de turno de estos últimos veinte años no pareciera estar interesado en promover. Por el contrario,  insiste tercamente en tomar decisiones económicas no concertadas ni racionales menos estimulantes para faciltar la producción de bienes, alimentos y servicios en el país de la mano de un sector privado vigoroso.
El abandono de la actividad agropecuaria y la baja producción industrial en estos años ha aumentado la dependencia de la importación en un 95%. Sin una balanza comercial favorable equilibrada o con ganancias, muy difícil se podrá transitar el exigente camino del desarrollo.
La inestabilidad política por su lado conspira y empobrece aceleradamente al pueblo.  Con el alto grado de violencia, el irrespeto a las normas, la escasa transparencia y la ausencia de diálogo entre gobernantes y gobernados, hace de la convivencia social más difícil y traumática.
El índice de Desarrollo Humano (IDH) mide 3 dimensiones de la vida humana: salud, educación e ingresos. En otras palabras, la expectativa de vida al nacer, al derecho humano de tener una vida larga y saludable. Un promedio de años de escolaridad alto en los ciudadanos; reflejando la capacidad de la población de tener saberes y conocimientos amplios y efectivos. Asimismo, unos ingresos decentes pars cubrir las necesidades básicas.
Otro tema tiene que ver con la equidad social, igualdad de género y bajos niveles de pobreza. Ha de pasarse del discurso diario de promesas al de realizaciones concretas y medibles.
Si bien es cierto estos factores opacan el desarrollo país; no es menos cierto, que la corrupción sigue convirtiéndose en el elemento medular socavador de la gobernabilidad, potenciando la deprimente crisis existencial y democrática que hoy padecemos los venezolanos. (Edición 1457).

Internacionalista. @renenunez51
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sábado, 21 de julio de 2018

¡Hora de rebelión cívica de los venezolanos “buenos”!




Los años siguen pasando y Venezuela no cambia. No se ha sabido aprovechar las ventajas comparativas: un territorio pequeño, con unos 30 millones de habitantes, con un subsuelo rico en minerales, suelos fértiles y unas condiciones geográficas y ambientales apropiadas y benignas para el aseguramiento de una planificación estratégica de desarrollo exitosa, que cualquier otro país más inteligente y consciente que el nuestro lo hubiera logrado en poco tiempo.  

Llevamos 60 años de supuesta vida democrática y la nación no ha avanzado; por el contrario, involucionó hasta tal punto que la mayoría de los venezolanos ha  empobrecido en lo político, lo económico, lo social, lo espiritual y lo familiar. Una crisis humanitaria sin precedentes, bajo el dominio autoritario de un modelo político donde la vida, el raciocinio humano, la libertad no tiene valor menos prioridad en las políticas públicas; si es que se les puede calificar como tales.

Por otro lado, seguimos teniendo gran parte de una dirigencia prejuiciada, de escasa imaginación creadora, mezquina y viciada que desgraciadamente han contribuido históricamente en ponernos como población en desventaja frente al desarrollo.  Qué no terminan de aprender de sus propios desaciertos  y fracasos, alejándonos las posibilidades del aprovechamiento de las oportunidades para los cambios estructurales necesarios de rescate de la institucionalidad y del camino que nos permita la transformación de una sociedad parasitaria y viciada a una libre, productiva, decente con calidad de vida integral. Una sociedad transformadora de bienes y servicios en progreso y desarrollo nacional.

Comencemos a rechazar o desconfiar en las personas indeseables de la política y de la gobernabilidad, que nos continúan haciendo mucho daño a nuestros proyectos de vidas. Dejemos de ser parte de esa sociedad de cómplices que ha facilitado las tropelías de los transgresores de la ley, de la moral y la ética pública.

 Una cruda realidad nacional que no se ha querido reconocer ni debatir. Esos dirigentes maulas los tenemos en el poder pero también los hay,  esperando la ocasión para asaltar el poder y repetir iniquidades públicas similares.

Para superar estas vilezas, comencemos entonces a reconocer las causas y los actores responsables de nuestra tragedia humana país. Buscando y apoyándonos en los que seguimos creyendo en valores y principios: morales éticos, espirituales, humanos y sociales. Fortalezas claves para construir la sociedad que queremos y nos merecemos; potenciando el intercambio de las mejores experiencias intelectuales, productivas, humanas y espirituales con gentes diversas que tenemos de sobra adentro como afuera. La apuesta política es a la decencia, a la excelencia educativa, a la excelencia sanitaria, a la excelencia productiva, a la seguridad y al bienestar de todos sin distingo de clase o estatus alguno.
 “El conocimiento habla, la sabiduría escucha”, Jimmy Hendrick.   (Edición 1457).

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sábado, 14 de julio de 2018

Sin Derechos Humanos no hay Vida





Los derechos humanos no deberían ser materias de discusión en una sociedad que se valore como democrática y libre. Negarlos o subestimarlos, un crimen de “lesa humanidad” que bajo ninguna circunstancia o coyuntura política societaria ha de aceptarse; pues sería ir contra la propia naturaleza.

La defensa y protección de la vida ha de ser siempre una responsabilidad primaria de toda sociedad política. Cualquiera sea el color o fundamento ideológico que la fundamente. Es la responsable de establecer el imperio  del orden jurídico o de la ley como garantía humanitaria y social.

Le corresponde a ella también asegurar el ejercicio de los derechos sociales fundamentales como el derecho a constituir asociaciones, el derecho a poder comunicarse libremente, el derecho al disfrute de los frutos del trabajo personal y el poder de intercambiarlos por los frutos de otros y, desde luego, los derechos individuales.

Hay derechos que tienen que ver con el desarrollo o  perfeccionamiento de la vida: los cuales han de salvaguardarse; entre otros, el derecho al trabajo, el derecho a la educación, el derecho a la libertad personal, el derecho a la seguridad personal.

Igual los relacionados con el mantenimiento de la vida: como el derecho a la alimentación, el derecho a la salud,  el derecho a la vivienda. Derechos todos ellos que nos llevan al derecho a la vida.

El Estado democrático, la dirigencia política y los ciudadanos, son corresponsables de los esfuerzos mancomunados que siempre han de emprenderse para el aseguramiento de una calidad de vida integral, traducida en prosperidad, seguridad y bienestar individual y colectivo. Con condiciones y oportunidades iguales para todos.

¿Por qué hay tantos gobiernos que no respetan los derechos humanos? ¿Por qué hay tantos dirigentes y ciudadanos que no respetan los derechos de los demás? Preguntas sin respuestas humanas convincentes de los transgresores.

Acá en Venezuela, todos tenemos derecho a prosperar, a manifestar nuestro potencial y a cumplir la misión que nos corresponde a cada uno en este mundo. Tú tienes ese derecho, al igual que el resto.

El gobierno, la dirigencia y los ciudadanos que menosprecian, violan y pisotean los derechos de la personas,  están destruyendo el orden natural de las cosas. Por eso, estamos como estamos.

“La paz sólo puede durar cuando se respetan los derechos humanos, cuando las personas tienen qué comer y cuando los individuos y las naciones son libres.” Dalai Lama. (Edición 1455).

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domingo, 8 de julio de 2018

Familia, Dios, Trabajo, Salud y Amistad





Para el disfrute de una vida al máximo en paz y con bienestar es necesario el logro de un equilibrio en: lo familiar, lo espiritual, la salud, lo social y el trabajo.

La vida es materia y energía. Cada persona la ve y la vive de una manera completamente diferente, porque las circunstancias de cada una son distintas a las de los demás. Está inspirada en sentimientos, en vencer retos, encontrar felicidad, aprender del pasado en lo que pueda ser útil para el avance, crecimiento y desarrollo humano-social.

LA FAMILIA:
El ser humano aprende a vivir en sociedad desde el núcleo familiar, ahí desarrolla procesos de identificación con sus padres y hermanos. La familia es la célula básica de la sociedad y del desarrollo social. Pues en ese núcleo, donde aprenden criterios, valores y normas de convivencia esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y para la construcción de una sociedad libre, de respeto, sacrificio, generosa y  solidaria. La sociedad será lo que las familias sean.

LO ESPIRITUAL:
Comparto el criterio como la conexión que hemos de tener con Dios, la naturaleza, y con la parte más profunda de nosotros mismos. Donde cuerpo,  mente y espíritu han de estar en armonía unos con otros. No podemos centrarnos en lo material y descuidar lo espiritual.

EL TRABAJO
Es el motor básico y central en la vida y desarrollo de los seres humanos. A través de él, se obtienen ingresos económicos para satisfacer las necesidades económicas y por su interrelación con otras áreas de la vida. En otras palabras, para sobrevivir. Sin renunciar, en la relación laboral, a la lucha permanente por la defensa del trabajo decente y digno (protección social, eliminación de riesgos, sueldos y salarios justos, etc.).

AMISTAD
Se dice que “El amigo es otro yo”. Dónde  uno se ve reflejado de lo que es uno. De eso se trata la verdadera amistad. Un apoyo social que contribuye a generar sentimientos de aceptación, tanto por parte de la sociedad como por parte de uno mismo. Una sociedad enriquecida de amigos es una sociedad donde se puede vivir en armonía y en paz.

SALUD
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” Cuidar nuestra salud ha de ser una prioridad durante cualquier etapa de nuestra vida. Para estar sano, necesario tener una buena alimentación, realizar ejercicios de manera regular, no consumir sustancias tóxicas o adictivas como el tabaco, alcohol o cualquier tipo de droga y realizar chequeos médicos de manera regular para prevenir o controlar posibles complicaciones. Llegar a la vejez sano, un reto humano individual.

“Conocer a los demás es inteligencia; conocerse a sí mismo es la verdadera sabiduría. Dominar a otros es la fuerza; el dominio de uno mismo es verdadero poder”. Lao Tse.  (Edición 1454).

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sábado, 30 de junio de 2018

¡Una Venezuela de bien común!





La confusión política-país continúa. La sociedad sigue embrollada  y fracturada en lo que se quiere y en lo que se hace para superar la deplorable e inhumana realidad nacional. Continúa encerrada en su propio laberinto debatiendo temas no trascendentales. Ignorando las causas estructurales de los problemas, sus propias contradicciones y debilidades. Ninguno de los sectores en disputa de liderazgo y poder, se atreve a romper el témpano político. Y convocar un diálogo interno sincero, patriótico, humano e inteligente en aras de construir consensos para definir el tipo de sociedad que queremos y nos merecemos. A sabiendas de que tenemos con qué y cómo hacerlo. ¿O no?

No sé qué tiempo más esperan para abrir ese debate. Eso sí. El tema: la sociedad que queremos y nos merecemos. Personalista, comunitaria y pluralista. Sobre la base de la dignidad y el derecho natural donde cada venezolano sea más independiente en el alcance de su plena libertad espiritual, económica y social.

Ello requiere de una comunicación ascendente y descendente sin complejos ni prejuicios políticos, religiosos, económicos y sociales. Facilitadora del  intercambio y la transmisión de valores y enseñanzas determinantes en el desarrollo de los ciudadanos y de todos los ciudadanos.

Abriendo la discusión del bien común pretendido. No el que algunos grupos de poder procuran hacernos creer, el  que todo se reduce a la suma de bienes individuales, a la satisfacción de necesidades económicas y sociales; no, me refiero, al bien común incluyente también de las satisfacciones espirituales: la familia, el amor, la educación en valores y la amistad.

Entendiendo a la ciudadanía como bien común, como la suma de condiciones de la vida social que permiten que las asociaciones y cada uno de sus miembros alcancen de manera más fácil e íntegra la perfección que les corresponde. En otras palabras, el logro de su propia perfección, la plenitud de las fortalezas de sus vidas.

Si todo eso se logra y lo internaliza cada una de las personas, tendríamos, no cabe duda, mayores y mejores posibilidades como sociedad de contar con dirigentes y autoridades capacitados y probos haciendo bien común. Porque estarán educados para respetar y hacer respetar los derechos fundamentales e inalienables de la persona, sus derechos humanos. Justicia y libertad.

El bien común de y para la ciudadanía. No la preeminencia del Estado sobre los ciudadanos, característica de gobiernos y ejercicios políticos totalitarios. Muchos de ellos, enemigos de los mercados, institución como el de la libertad inherente a la naturaleza humana. Quienes se han atrevido, han fracasado por ir en contra de su misma naturaleza.

Resumiendo, la sociedad que entre todos hemos de construir, es aquella garante del adiestramiento del ejercicio de la ciudadanía, de la política, de la gobernabilidad, del mercado y de las instituciones del Estado para ponerlas al servicio de la gente. (Edición 1453).

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sábado, 16 de junio de 2018

¿PAZ Y JUSTICIA SOCIAL?





La Paz está asociada al desarrollo. El desarrollo de la persona y de todas las personas. Ello requiere que esas relaciones entre sí estén inspiradas bajo los principios de la justicia social.

Como las sociedades tienen necesidades, aspiraciones y compromisos encontrados, el Estado, el democrático, está obligado a facilitar a los nacionales el diseño de sus proyectos de vida sustentables. Garantizando el sagrado derecho natural y libre de auto determinación y auto realización de sus propios destinos. Asegurando un trato igual a todos ante la norma.

El destino de cada ciudadano se halla vinculado al destino de los demás. El problema surge cuando regímenes de gobierno por razones ideológicas exaltan egoísmos y antagonismos para evitar los equilibrios políticos, económicos, sociales y espirituales en la sociedad. Estimulando sectarismos y fanatismos socavadores de valores, principios morales y éticos, incluyendo, los espirituales.

Lo económico lo plantean como un mal necesario el cual ha de ser destruido, en aras de garantizar la paz y justicia social de los pueblos. No obstante, una élite, muy reducida, desde y con el poder, hacen todo lo contrario explotando  de modo irracional y sin control alguno los bienes de la nación.

La paz no se logra imponiendo la fuerza. Se construye entre todas las personas, aceptándola y compartiéndola. La paz es un derecho existencial y natural. No es propiedad de nadie. Menos de ideologías vendedoras de utopías y engaños humanitarios.

La justicia supone igualdad y ésta infiere, a su vez, que la solución que se da a un caso determinado tiene que ser la misma para todos los casos “iguales”. A las soluciones desiguales, aplicando el mismo principio, ha de darse soluciones desiguales.

Hay padres de familia que parten de la premisa equivocada de que como ellos son justos hay que tratar a los hijos de manera igual. Craso error. Cuando en realidad todos los seres humanos somos distintos.

Cómo el ser humano no tiene toda la capacidad para resolver todas sus necesidades y problemas domésticos, está obligado a sociabilizarse. A formar parte de una comunidad con la finalidad de buscar apoyo para el desarrollo de sus potencialidades, siendo mejor y  haciendo que los otros sean mejores. Dando y recibiendo. Al lograr el equilibrio de dar y recibir, entonces, se podría afirmar que está haciendo justicia social con respeto mutuo.

Resumiendo, la paz duradera se basa fundamentalmente en la justicia social.
“El talento puede dar prestigio, el valor puede dar soldados, la tiranía puede dar esclavos, pero sólo la justicia puede dar la fuerza”. Silvio Pellico. (Edición 1452).

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sábado, 9 de junio de 2018

¿Cuánto más hay que esperar?





Las encuestas siguen reflejando “in crescendo” la desconfianza y desilusión de los venezolanos por su futuro. El presente que viven, sufriendo, no les ofrece expectativas -siquiera- para un sueño digno.

Los problemas son tantos que superan con creces las tibias y engañosas soluciones de quienes tienen las responsabilidades de resolverlos. La brecha ética y de insatisfacción social les produce frustraciones e inseguridades de todo tipo donde el miedo y terror como estrategia política del régimen hacen de sus vidas pesadillas reincidentes que vulneran sensiblemente su sistema inmune.  

A nivel político se está ante un hielo que nadie se atreve a romperlo por orgullo. Los caminos tomados por ambos bandos (oficialismo y oposición), no cabe duda, han sido equivocados.

Los seres humanos, todos nos equivocamos y quienes no se equivocan nunca han arriesgado nada o porque han sabido ir detrás  de los que van adelante. Ante esta dramática situación humanitaria y por el BIEN SER PAÍS, seguimos invocando e implorando un esfuerzo sincero de todos los sectores para reconocer la gravedad de los problemas políticos, económicos y sociales.

La tarea por delante que nos toca como ciudadanos de bien común es gruesa y compleja. Ignorarla y distanciarnos de ella,  tampoco es la mejor estrategia ciudadana. Comencemos a valorarnos como sujeto, objeto y fin de una sociedad democrática libre y justa. Incorporándonos al ambiente donde solemos hacer vida ciudadana en la construcción del camino de la salvación de todos, incluyendo la recuperación de la democracia que hoy apenas pende de un hilo cada vez más delgado. Siendo auto crítico, los ciudadanos tenemos responsabilidades porque no la hemos entendido en sus bondades y ejercicio como sistema político de vida humana.

Un proceso demasiado complejo por la polarización política. Donde unos parten de la premisa de que transformando constituciones, normas y creando leyes nuevas se logra  cambiar la conducta de las personas. Otros de que con el cambio de gobierno, la situación general se soluciona. No. Señor. Nada de ello resolvería el problema estructural societario si las actitudes y comportamientos de las personas no cambian. Los cambios se logran cuando las personas cambian. De lo que se trata es de asociar e integrar las estructuras sociales materiales con las estructuras sociales mentales. De una escala de valores sólidos que conlleve al bienestar material, social y espiritual. Un camino de luces y de conciencia que considere al hombre como un ser racional, libre, responsable y protagonista de su destino personal. Capaz de garantizar su propia autodeterminación y autorrealización de su vida. (Edición 1451).
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sábado, 2 de junio de 2018

Ciudadanía y democracia municipal





Escribo esta columna, después de dictar el primer módulo (Desarrollo institucional, análisis de competencias municipales y objetivos nacionales) de la Cohorte XVI del diplomado de Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión de la UCAB, sede de Guayana. Viernes y sábado, dos sesiones sumamente activas e interesantes donde participaron 45 personas (15 mujeres), convencidas de la necesidad de cambios en la entidad política más importante y cercana al ciudadano: el municipio. Todas coincidieron en la conveniencia de la capacitación y el empoderamiento como ciudadanos de los derechos, deberes y obligaciones constitucionales. En las dos jornadas le insistimos que la mejora de la gestión pública, sea nacional, estadal o municipal, es consustancial al perfeccionamiento de la democracia.

La búsqueda de una democracia plena, que se soporte, entre otros, en los derechos de información, participación, asociación y expresión sobre lo público, representa un derecho de participación ciudadana que ha de asumirse y ejercitarse de manera permanente.

Los ciudadanos deben entender que la ampliación y profundización de la democracia como sistema político y, en particular, la democratización de la gestión pública en nuestro país, y en lo que nos ocupa, del municipio,  ha de ser un reto de lucha coherente y perseverante, no solamente para la toma del poder, sino para viabilizar y asegurar los logros del progreso y desarrollo humano integral. El Bienestar social comunitario.

Los vecinos deben exigir sus derechos  de participación en forma individual o colectiva en la toma de decisiones de la municipalidad, en el proceso de fiscalizando, control y ejecución de las acciones en los asuntos públicos y privados, que lo afectan en lo político, económico, social y ambiental, a fin de alcanzar  su pleno desarrollo como ser humano y el de la comunidad en que se desenvuelve.  

No hay dudas que nuestro municipio Caroní, está atiborrado de problemas y de pocos resultados a la vista de las parroquianos, huérfanos de gobernabilidad. Los vecindarios no son tomados en cuenta en la discusión y elaboración de las políticas públicas municipales. Ni en la elaboración del presupuesto operativo y de inversiones anual.

Los problemas de la basura, del transporte, de la inseguridad, de la semaforización, etc., parecieran no ser reconocidos que existen por los que dirigen la alcaldía; agravándolos más.

No hay gerencia política municipal, las 4 funciones medulares de un proceso administrativo no son aplicadas con eficiencia y transparencia: la planeación, el control, la organización y la dirección de los recursos. 

 “Las democracias pueden solo sobrevivir, cuando sean entendidas por sus ciudadanos” Giovanny Sartori. (Edición 1450).

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sábado, 26 de mayo de 2018

¿Y AHORA ¡PAÍS!?





VENEZUELA somos todos. Suelen afirmar con frecuencia muchos dirigentes oficialistas y opositores en sus discursos políticos. Lo cierto que los hechos nos demuestran todo lo contrario. Pues si amáramos todos a VENEZUELA, ambos bandos debieran comportarse, pensar y hacer todo por todos los venezolanos con respeto y sin parcialidad alguna. Insisto, el Estado, los gobiernos, los partidos y los líderes se deben a los ciudadanos y no al revés como se ha pretendido hacer creer en los últimos tiempos.

Lo que si no hay dudas es la de una sociedad venezolana políticamente dividida en tres segmentos: uno, el representado por el gobierno con sus seguidores y defensores; dos, el dirigido por la oposición como alternativa democrática de cambio para el restablecimiento de la institucionalidad y la gobernabilidad; y tres, el conformado por una ciudadanía mayoritaria que no está de acuerdo con la gestión del gobierno revolucionario ni con la dirección, ejecución y comportamiento del liderazgo opositor; razones que los ha llevado  en progresión a perder la fe en las instituciones, el liderazgo y las organizaciones políticas. Una pérdida desde el punto de vista democrático muy peligrosa que atenta contra el sistema de libertades.

Para las elecciones presidenciales del 20 de mayo, el presidente Maduro  ofreció al electorado lo que no cumplió en su período de casi 6 años: meter la mano a la economía (destruida), declarar la guerra y poner tras las rejas a  delincuentes, bachaqueros y corruptos.

Mientras la oposición, se presentó otra vez fragmentada. Una porción llamó a no votar, bajo la premisa (equivocada e inefectiva) de que la comunidad internacional no reconociendo las elecciones facilitaría el cambio del statu quo “gobiernero”. La otra facción disidente, optó por la participación aun sabiendo las condiciones, el ventajismo, los abusos y las restricciones electorales del régimen. El resultado como era previsible, favoreció nuevamente al oficialismo para un período más con dominio casi absoluto a nivel nacional, regional y municipal.

 Entretanto, el problema existencial y humanitario poblacional seguirá agravándose si no se antepone los intereses del pueblo en general a los de la revolución y a los  intereses personales y grupales de algunos opositores. Una coalición de organizaciones partidistas con estrategias y visiones diferentes y antagónicas.

Nunca habíamos tenido un gobierno tan malo e inhumano como el actual. Pero tampoco como esta oposición: desarticulada, sin dirección y estrategias unitarias. “El único modo de resolver los problemas es conociéndolos, saber que existen. El simplismo los cancela y, así, los agrava”. Giovanni Sartori. (Edición 1449).

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sábado, 12 de mayo de 2018

Política y ¿legitimación?




La política es hacer las cosas bien y correcta. A veces lo pragmático se impone con tal de buscar soluciones negociadas, viables y pacíficas.
El tema de análisis de esta semana es el de la “legitimidad” en que se apoya la MUD para exhortar a los electores no votar en las elecciones presidenciales del próximo domingo.

Una MUD que decidió por su cuenta transitar de nuevo el camino fracasado de 2005, el de la abstención; decisión que facilitó al gobierno de Chávez acelerar su proyecto autoritario desde la AN (chavista). Fracaso que ningún líder opositor ha tenido el coraje político de admitirlo después de 13 años. 

Nos piden ahora de nuevo pasividad, cuando la vida de los venezolanos está en peligro de muerte  por falta de alimentos, medicina, seguridad,  empleos decentes; además afectados emocionalmente por la ida del país de los seres más queridos en búsqueda de una mejor calidad de vida y segura. Hoy los mismos actores nos piden no votar;  con la promesa de que la comunidad internacional nos va a resolver rápidamente lo que internamente por sus errores y desaciertos estratégicos y de desunión no han podido ellos: la remoción del actual gobierno.

Se alega que votando se está legitimando a Maduro y su régimen. Me pregunto ¿A quién le interesa la abstención? ¿Acaso cuando el asesor de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Roberto Picón; el exalcalde de Lara, Alfredo Ramos, y otros presos políticos como: Betty Grose, Arístides Moreno, Danny Abreu, Andrea Gonzales, Marcos Rada, Jhosman Paredes, Carmen Brion, Rafael Liendo y Andrea Díaz, lo trasladaron a la Casa Amarilla para recibir de la “presidenta” de la Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez, explicaciones de cuáles serían las medidas sustitutivas de libertad que podrían recibir, no fue un acto de legitimación de la ANC? Por cierto, también yo lo hubiera hecho, pues por encima de todo está la vida y la salud para seguir luchando por la misma causa. ¿Acaso los cuatro gobernadores de la oposición venezolana, electos el pasado 15 de octubre, que se juramentaron  ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), no fue un acto  de legitimación de la ANC?. Yo también lo hubiera hecho, pues los intereses del Estado y la voluntad del pueblo que los eligió merecían respeto a pesar de la arbitrariedad del régimen. ¿Acaso la salida sorpresiva de Antonio Ledezma con complacencia de ciertas autoridades no fue un acto de legitimación del régimen?. Yo igual lo hubiera hecho, pues la salud de Ledezma lo ameritaba para seguir luchando, ahora desde España. ¿Acaso el acuerdo de paz del gobierno colombiano y la FARC en Cuba no fue un acto de legitimación del terrorismo?. Pero la paz de Colombia lo emplazaba. ¿Acaso la reunión del 12 junio en Singapur entre Donald Trump y King Jong Un, heredero del poder de una de las dinastías más sangrienta del Asia en los últimos 34 años, no es un acto de legitimación de la barbarie política y humana?. Pero el esfuerzo de diálogo y negociación por la paz mundial lo exige. (Edición 1447).

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