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sábado, 16 de diciembre de 2017

¡Niño Jesús! te lo pedimos por favor

       
Mi querido y venerado ¡Niño Jesús! tal vez te extrañe esta carta porque quien la escribe es un adulto mayor. Te aclaro, la misiva en nada es para pedirte ayuda personal o familiar, porque dichosamente, lo que me he propuesto en la vida, gracias a Dios y a mi Virgencita del Valle, se me ha concedido. No me puedo quejar de nada; a pesar de lo difícil y complejo de los momentos que estamos viviendo; donde lo material, el poder y el autoritarismo resquebrajan progresivamente el tejido social, económico y político de la nación.

¿Por qué recurro a ti, cuando no tienes responsabilidad alguna de la tragedia humana-país que tenemos? Seguro, te preguntarás confundido. Déjame aclararlo, lo hago porque solo tú puedes iluminar a gobernantes, dirigentes y ciudadanos el camino de la sabiduría, la misericordia y la fraternidad; del cual egoísta e irresponsablemente muchos se han distanciado por la mezquindad de anteponer sus intereses particulares y personales por encima de la caridad humana. Hazlo entrar en razón de la necesidad de reconocerse unos a los otros, en los que los acercan pero también en las diferencias que los separan en lo espiritual, lo ideológico, en valores, principios morales y éticos.

Sé que no es nada fácil lo que te estoy pidiendo; pero como todos ellos en sus cotidianas prédicas dicen y se ufanan de ser cristianos y creyentes de Dios; por eso me dije ¡caramba! ¿Por qué? no molestar a ¡Jesús Redentor! en estos tiempos de celebración cristiana de su venida al mundo en Jerusalén para que nos eche una manito en convencerlos que nada más prioritario y humano en la política que la protección y defensa de la vida de todos los venezolanos, independientemente de su raza, género, condición económica, social, política, religiosa y cultural. Ese reconocimiento pasa por el resguardo de las libertades, del trato justo de todos ante las normas, de la diversidad de pensamientos y acciones, de la solidaridad y caridad humana; pero también del derecho de participación en la toma de decisiones del presente y futuro de su progreso y desarrollo humano. 

Dile ¡Jesús! a los fariseos de la política de nuestro país que dejen de lado: el sectarismo, el clientelismo, el nepotismo, el autoritarismo, los vicios y  abusos; que hoy mantienen a una población dividida, desnutrida, desvalida e infeliz por tantas carencias y miedos a su alrededor. Dile ¡Jesús! qué no es ético exigir respeto a otros cuando no se respetan asimismo. Dile ¡Jesús! qué para poder amar a otros, primero tienen que amarse ellos, palabras tuyas.

Este año expirará en pocos días y entraremos a otro con nuevas esperanzas. No desaproveches la oportunidad de recordarles a esas mentes  malévolas que piensen en sus hijos para que no crezcan como hermanos en un ambiente de odio, miedo, egoísmo, malas costumbres y vicios que sin duda los marcarán para toda su existencia.

Perdonar y rectificar es de humanidad. Reconocer y confesar los pecados, primer paso para la reconstrucción de una sociedad distinta y sana.  Una cosa es Dios, otra el demonio. (Feliz navidad, hasta el 15 enero 2018).

@renenunez51                               Instagram nuñezrodriguezrenejesus  elportachueloderene.blogspot.com (edición 1427)