lunes, 20 de mayo de 2019

El modelo país es el reflejo de la familia




Confundieron la historia, los héroes y los valores a conciencia para imponer los de ellos. Aprovecharon la institucionalidad democrática encontrada en 1999 para llegar al poder, y que luego desmontaron y destruyeron para dar cabida a su nefasto e inhumano proyecto “Socialismo del siglo XXI”.

Pérez Alfonzo llego a decir  que el IV Plan de la Nación, diseñado y ejecutado durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, era el plan de destrucción nacional. Exagerada critica si comparamos los resultados de la obra de CAP vs Chávez y Maduro, juntos. Estos últimos recibieron más de un billón de dólares por venta petrolera y lo que nos dejarán estos bárbaros cuando se vayan, si será una auténtica destrucción nacional: no solo en lo económico y financiero sino  en lo institucional, moral-ético y espiritual. Lo hicieron consciente dividiendo y destruyendo el núcleo familiar.

En este periodo nació y creció una nueva generación sin valores y principios, sin vivencia democrática, que ha de preocupar a todos y exigir  a los que vendrán después a gobernar el país, la ocupación y prioridad de la construcción y fortalecimiento de un modelo de sociedad cimentada sobre la estructura familiar.

Muchos de estos jóvenes necesitan de una visión compartida e inspiradora de lo que ha de ser sus vidas en lo adelante. Un trabajo duro y exigente. Borrarle de sus mentes el tipo de liderazgo que les ha tocado convivir. Líderes (pseudos) de diferentes grupos sociales  con fallas en sus estudios y sin avances educativos notorios. Lo que dijo un ministro de educación (maestro) de que 10 era igual a 20 y que nadie debía repetir. Otro ministro más joven (sociólogo) que no se podía enseñar mucho a los estudiantes porque después se podían revelar contra la revolución. El pranato en las cárceles con privilegios internos, con derecho a salir y entrar cuando les da la gana. A corruptos ejerciendo poderes de Estado o dirigiendo empresas y entes del Estado sin control alguno. En fin toda una perversión de gobiernos que se burlaron de “Moral y luces”.

Entretanto, en los barrios los niños siguen naciendo y creciendo rodeado de pobreza y con una sensación de impotencia, cuando sus vidas y futuro se les han convertido en una falsa esperanza de prosperidad, bienestar y seguridad.

Como autocritica comencemos  a preguntarnos ¿Cómo padres e influencia en nuestros hijos hemos cumplido con el deber de formarlo con valores y ejemplo de decencia y de ciudadanía?

Nos recordaba estos días en una de sus predicas, el Pastor amigo Israel Martin, la vida de Albert Einstein. Cuando en la escuela no querían aceptarlo por el retardo en su aprendizaje. Su madre no se dio por vencida y asumio  con coraje y convicción la responsabilidad de entrenarlo para la vida; logrando la transformación de Einstein, veinte años después, en uno de los genios más reconocidos en la historia de la humanidad, un emprendedor de más de centenas de inventos.

En la Venezuela por venir, apelamos a la familia, como el centro por excelencia en la formación de la vida humana venezolana, donde los padres tienen que asumir el rol y liderazgo mediante valores y modelaje de vida ejemplar dentro como fuera del grupo familiar. Como fueron nuestros padres.

Una NACIÓN de BIEN se construye con familias de BIEN. BIEN significa cumplir y hacer cumplir las leyes. Sabiduría. Valores. Disciplina. Pasión por lo que    se trabaja y fundamentalmente disponer de un gran corazón noble y una mente espiritual para aceptar a Dios como nuestro principal guía de vida terrenal.

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Edición 1479.    Pueden leerla también los martes por www.soynuevaprensadigital.com    

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