lunes, 3 de junio de 2019

Se necesitan mentores políticos en Venezuela...




Alfredo Gruber Juncal fue presidente de la Corporación Venezolana de Guayana entre 30/05/1994 y 04/12/1994. Venia de la empresa petrolera. En una entrevista que le hicieron a los pocos días de su toma de posesión, afirmaba que lo prioridad de un Supervisor al ser ascendido a dicha posición, era preparar a su sustituto. Ese entonces, trabajaba yo en SIDOR; para mí Gruber, había desnudado una cultura organizacional y laboral en el país donde los celos profesionales, técnicos y administrativos estaban presentes. No solo en entes y empresas públicas sino también en privadas. Aunque más en lo público.

Antes privaba la “gerencia del garrote”, caracterizada por una escasa relación y comunicación entre jefes y trabajadores. Vertical. Mientras más alto era el nivel de la jefatura, más distanciada era la relación y la comunicación laboral.

En las empresas básicas de Guayana, habían jefes autoritarios que cuando apreciaban que uno de sus trabajadores mostraba talento y capacidad de liderazgo, estos se incomodaban y se sentían inseguros en el cargo; los cuales ante sus jefes superiores, solían calificarlo como una persona problemática.

Argumentaba Gruber, todo Supervisor, consciente de su crecimiento laboral en el escalafón de la organización; tenía que preparar a su sustituto; de tal manera que cuando le llegara la oportunidad  de ascenso, facilitara el cambio.

Traigo a colación este recuerdo porque en el mundo moderno organizacional de estos tiempos se habla no solo del líder sino del mentor líder.  El viejo modelo de líder como autoridad y padre corporativo está cambiando por el líder como persona que apoya y capacita a su equipo.

El mentor, una persona con mayor experiencia ayuda, coopera a otras a alcanzar sus metas y a crecer como persona. A perfeccionar habilidades laborales o capacidades de liderazgo específicas. Él es una guía, un maestro, un sabio que le pone todo su empeño de una manera integral, con paciencia. Su principal característica es su autenticidad. No son personas con aspiraciones de poder.

En resumen, un mentor es aquel que ayuda a otro  aprender y transmitir el saber. Su conocimiento. Con generosidad. Llevando la relación más allá de los objetivos esperados. Con una humildad para renunciar en su momento a la relación a favor del desarrollo.

Ahora bien un mentor no es cualquiera. Tiene que saber escuchar siempre a sus alumnos protegidos, tener una comunicación abierta y de confianza con ellos para conocer sus intereses y necesidades. Ser honesto para compartir y conversar sus confidencias del trabajo, cumpliendo cabalmente los programas y compromisos, con aliento e inspiración motivadora. Un ejemplo a seguir.

Pensando en la cultura política y de gobernabilidad en Venezuela. Ante un liderazgo con un comportamiento destructivo, disfuncional o dañino. Pocos integrales. Con aires de “sabelotodo” y autoritarios “per se”. Donde el equipo le sirve y lo reconocen siempre y cuando no le lleven la contraria: Cuanto nos hacen falta en el país mentores para mejorar la política y gobernanza. 
Nuestra apuesta es por un CAMBIO TRANSACCIONAL: Un cambio de cultura.

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